Notas de laboratorio

Notas de laboratorio n.º 1: el continuo meta-ortho-endo, una nueva escalera

Poner nombre a los movimientos entre niveles de abstracción

Toda buena conversación sobre un tema complejo se mueve entre niveles. Un equipo de software habla del producto entero, luego de un subsistema, luego de una función, luego de una sola línea, y vuelve a subir. Un médico pasa del paciente a un órgano y de ahí a una célula. Un historiador pasa de una época a una batalla y de ahí a la carta de un soldado. Damos estos saltos constantemente, y casi siempre en silencio. Ese silencio causa una cantidad sorprendente de confusión: uno sigue hablando del bosque mientras el otro ya se ha acercado a un árbol.

El continuo meta-ortho-endo es un pequeño vocabulario para hacer explícitos esos saltos. No le dice a nadie cómo llamar a sus niveles, y no es una teoría de la abstracción. Simplemente pone nombre a los movimientos, para que cualquiera que comparta estas palabras pueda decir en voz alta hacia dónde va la conversación.

Tres palabras

Ortho es donde estamos ahora: el nivel por defecto de la conversación en curso. El nombre viene del griego orthós, «recto» o «correcto». Cada ámbito tiene su propio ortho natural. En una revisión de código, puede ser la función de la que se está hablando; en una reunión de diseño, puede ser una funcionalidad entera. Ortho es el punto cero de la escala.

Meta significa subir un nivel, hacia la visión de conjunto (del griego metá, «más allá»). «Subamos a meta un momento: ¿cómo afecta este cambio a la aplicación en su conjunto?».

Endo significa bajar un nivel, hacia los detalles (del griego éndon, «dentro»). «Bajo a endo: ¿cómo vamos a implementar exactamente esta búsqueda?».

Un continuo, no tres cajones

No hay solo tres niveles. Imagina una recta numérica con ortho en el cero. Meta se extiende hacia arriba por tantos niveles de abstracción como tenga el tema, y endo se extiende hacia abajo por tantos niveles de detalle como haya. Desde una sola función puedes bajar a endo hasta su algoritmo, luego hasta la estructura de datos y luego hasta los bits en memoria; o subir a meta hasta el módulo, luego hasta el sistema y luego hasta el negocio al que sirve ese sistema.

Moverse más de un paso es fácil de decir: «dos niveles hacia meta»; y por escrito, repitiendo el símbolo o añadiendo un superíndice para los saltos más grandes (véase más abajo). Y cuando una conversación se asienta en un nuevo nivel y se queda allí, basta con volver a anclarla: «nuevo ortho», o «pongamos el ortho en el subsistema».

Una analogía óptica

Piensa en la vista. Ortho es la visión normal: el ojo desnudo, o unas gafas que simplemente devuelven la vista normal. Ir a endo es coger un microscopio: cosas más pequeñas, con mucho más detalle. Ir a meta es el telescopio: te muestra las cosas más grandes que existen, planetas y galaxias. Si se examina con rigor, la analogía se tuerce un poco, ya que ambos instrumentos estrechan el campo de visión. Pero a la mayoría de la gente el telescopio le da, de forma natural, la sensación de subir, porque lo que muestra es más grande. Y esa es la verdadera clave: el nivel de abstracción tiene que ver con la escala de aquello en lo que estás pensando, no con cuánto cabe a la vez en el campo de visión. (Para dar un paso atrás puro, sin ningún aumento, piensa en un dron que se eleva sobre un campo, en una foto por satélite o en un mapa).

¿Para qué molestarse?

Porque el coste de un salto sin avisar es real. Cuando una diseñadora dice «esto es demasiado lento» y se refiere a todo el flujo de trabajo, mientras el ingeniero entiende «este bucle es demasiado lento», pueden pasarse diez minutos discutiendo sobre cosas distintas. Una sola palabra en el momento del salto, «subo a meta» o «bajo a endo», mantiene a todo el mundo en el mismo nivel. Funciona mejor en los campos donde los niveles cambian constantemente: el software, el diseño, la ingeniería y la enseñanza. Pero sirve para cualquier conversación en la que importe el nivel de zoom.

Sobre la escalera de Hayakawa

Formulé este vocabulario sin saber que tenía un antepasado famoso. En Language in Action (1939), el lingüista S. I. Hayakawa describió una escalera de la abstracción. Su ejemplo es una vaca llamada Bessie: abajo del todo, la propia Bessie, este animal único; un peldaño más arriba, «vaca»; luego «ganado», «bienes de la granja», «bien» y, por último, «riqueza». Cada peldaño deja fuera más detalle y abarca más terreno.

Hayakawa advertía contra la abstracción de nivel muerto (dead-level abstracting): quedarse atascado en un peldaño. Atascado arriba, hablas con generalidades vacías que nunca tocan nada real. Atascado abajo, amontonas detalles sin ningún propósito. Su lección es subir y bajar deliberadamente y, sobre todo, volver a bajar con un ejemplo después de haber subido: la abstracción sin ejemplos está vacía, y los ejemplos sin abstracción son un montón de anécdotas.

Otras dos de sus ideas, procedentes de la tradición de la semántica general de Alfred Korzybski, están muy cerca de esta:

  • El mapa no es el territorio. Toda palabra es ya una abstracción de la cosa real, un peldaño por encima de ella. Saber en qué peldaño estás es la primera defensa para no confundir una con otra.
  • Pensamiento bivalente frente a pensamiento multivalente. Tratarlo todo como una disyuntiva (bueno o malo, visión de conjunto o detalle) frente a ver un abanico. Por eso esto es un continuo y no un interruptor entre «alto nivel» y «bajo nivel»: hay tantos peldaños como tenga el tema.

Lo que el continuo meta-ortho-endo añade es la parte conversacional. Hayakawa enseñó a cada persona a subir y bajar por la escalera en su propio pensamiento y en su propia escritura. Estas palabras permiten que dos o más personas se muevan juntas: anunciar una subida («subo a meta»), una bajada («bajo a endo») o una vuelta a casa («volvemos a ortho»), para que nadie se quede en otro peldaño. Es el principio de Hayakawa, aplicado en voz alta. (El ensayo interactivo «Up and Down the Ladder of Abstraction», que el diseñador Bret Victor publicó en 2011, aplica el mismo principio a las herramientas de software: interfaces que te permiten subir y bajar).

Símbolos

Para la escritura, cada estado tiene un símbolo:

  • ↖ meta (U+2196, north west arrow, la flecha hacia el noroeste)
  • ⌀ ortho (un cero con una barra larga; U+2300, el signo de diámetro)
  • ↘ endo (U+2198, south east arrow, la flecha hacia el sudeste)

Escrito todo junto, el continuo se convierte en ↖⌀↘: un cero tachado cuya barra se prolonga en una flecha que apunta hacia arriba y a la izquierda, y en otra que apunta hacia abajo y a la derecha. Varios pasos pueden escribirse por repetición (↖↖) o con un superíndice (↖³). Teclearlos a mano es un engorro, así que se prestan a las macros de expansión de texto, a un asistente de IA o, sencillamente, a escribir las palabras completas.

En la práctica

El vocabulario funciona mejor con ligereza, como funcionan «por ejemplo» o «dicho de otro modo»: una señal en el momento del cambio, no un ritual. Dos personas que lo comparten pueden decir «espera, baja a endo con eso» o «subamos un paso a meta» y saber al instante dónde está el otro. Y «volvamos a ortho» es una forma amable de cerrar una digresión, ya que la digresión se convierte en un viaje deliberado escalera arriba o escalera abajo, en lugar de un paseo sin rumbo.